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ABRIL DE 2021  /  URBANISMO

El origen de Majadahonda

25-04-2021 9:59 p.m.

Por Antonio LópezArquitecto-Director Gerente Estudio AUT

Majadahonda es un pueblo perteneciente al área metropolitana de Madrid, de clara y acelerada expansión en las últimas décadas.

Su ubicación geográfica la sitúa al norte lindando con Las Rozas, con la que forma un continuo urbano, compartiendo calles; al noreste y al este con Madrid; al Sureste con Pozuelo de Alarcón; al sur con Boadilla del Monte; al suroeste con Villanueva de la Cañada y al oeste y noroeste con Villanueva del Pardillo.

Hagamos una breve y rápida pasada por la historia de nuestro pueblo, en lo que son sus últimos ocho siglos.

Nos remontamos en su historia al siglo XIII; una pequeña aldea de pastores segovianos que se asentaron en lo que denominaron la “majada honda o profunda” que, con la evolución lingüística, de un largo periodo de tiempo, llegamos hasta el siglo XVIII, donde, en el censo de Florida Blanca, aparece ya descrita en latín como Maxadahonda.

Desde el siglo XIII hasta el siglo XV, formó parte del Real de Manzanares, con continuas disputas entre los concejos de Madrid y Segovia, pasando definitivamente, en época de los Reyes Católicos, a pertenecer a las tierras de Madrid. En esos momentos la Villa de Madrid estaba dividida en 4 sexmos: Aravaca, Villaverde, Vallecas y Madrid, todos bajo la jurisdicción del concejo de La Villa. Majadahonda pertenecía al Sexmo de Aravaca.

A principios del siglo XVI, la aldea de Majadahonda había tenido un crecimiento poblacional importante, con un censo de casi 400 habitantes, en un núcleo urbano que se organizaba alrededor de la plaza y junto a la iglesia. A finales de siglo, la aldea había crecido notablemente, estando formada por unas doscientas viviendas, y llegando a tener un censo poblacional de 800 habitantes.

En el siglo XVII, con Felipe IV en el poder, la aldea de Majadahonda sufre un descenso muy notable de su población, no llegando a los 500 habitantes. Con esta situación de crisis, se narra en algún documento, que la aldea pudo pasar a ser vendida a algún noble, situación que, a diferencia de otros municipios del entorno, como Pozuelo, que pasó a poder de los Alarcón y Boadilla del Monte, no se llegara a materializar.

Ya en el siglo XVIII, con el cambio de dinastía y Felipe V en el trono, se produce un nuevo aumento de la población, duplicándose ésta y llegando hasta los 800 habitantes, según el censo de Florida Blanca. La población estaba constituida por labradores, ganaderos y jornaleros. Estamos en el siglo de las luces y Majadahonda se ve beneficiada por unas muy buenas relaciones con el monarca, que indemniza al pueblo por los daños que la caza producía en sus cosechas, así como por la leña, que se sacaba de sus montes, para los hornos donde se cocían los ladrillos del nuevo Palacio Real que se estaba levantando.

El siglo XIX es, para Majadahonda, un periodo muy desfavorable, ya que acusa gravemente los efectos de las malas cosechas, la llegada de la peste y la posterior Guerra de la Independencia contra los franceses, sufriendo, el 11 de agosto de 1.812, la batalla que lleva su nombre, y en la que el pueblo quedó totalmente derruido. A este periodo hay que añadirle la posterior desamortización eclesiástica y civil, que da lugar a la venta de muchos terrenos, que fueron adquiridos por los ricos nobles, entre ellos, el marqués de Remisa, quién construyó en su finca recién adquirida, un apeadero de tren, dando lugar al origen de la actual estación de cercanías de Majadahonda.

A finales de siglo, y con la aparición de la electricidad, todo cambiaría para bien, siendo un periodo de prosperidad. Ω

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