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ABRIL DE 2021  /  VIAJES

REGRESO A PLOVDIV (BULGARIA)

27-04-2021 9:11 a.m.

Por MARÍA DEL MAR GARCIA AGUILÓ / Periodista turística / Premio Marco Polo (Parte Primera)

Visité por primera vez Plovdiv en mi viaje de fin de carrera de camino a Estambul pero, por alguna razón que desconozco, su recuerdo quedó sepultado en mi memoria hasta que mi amiga Patricia, hoy directora de esta Revista, me dijo “nosotras ya hemos estado allí” y como si mi mente fuera un carro de diapositivas, la imagen de un teatro romano en medio de una colina paso a primera fila y recordé con absoluta claridad aquel viaje. Pero, al igual que ocurre con los frescos románicos de las iglesias, mis imágenes estaban deslucida y no reflejaban la realidad de Plovdiv.

Y es que esta ciudad, una de las más antiguas del Viejo Continente, fundada por los tracios en el s V A.C mucho antes que Atenas o Roma, tiene mucho que mostrar. Situada en las tierras bajas de Tracia a la orilla del río Maritsa, Plovdiv, “Plhilippopolis” en griego, nos muestra, con su abundante patrimonio histórico, el paso de pueblos que la habitaron, Tracios que la fundaron, macedonios, (conquistada por el rey Filipo II padre de Alejandro Magno), romanos, búlgaros (que le dieron su actual nombre en el siglo XV) o bizantinos. Con la Segunda Guerra Mundial cuando Bulgaria paso a formar parte del bloque comunista hasta la caída del muro de Berlín en 1989.

Huellas romanas

Son numerosas las huellas y vestigios de casi todos los periodos de la historia de Plovdiv, pero sin duda, el más asombroso es su “Teatro Romano”, monumento emblemático de la ciudad y la imagen que yo recordaba. Construido en el siglo II D.C por el emperador Trajano con una capacidad de entre 5 y 7 mil espectadores y descubierto en 1972 por un corrimiento de tierras, tras 20 años de obras, cada verano es utilizado para diversas representaciones culturales al igual que ocurre con el de Mérida en España. Tuve la oportunidad de asistir a la representación de la ópera “Carmen” de George Bizet y comprobar la excelente acústica del mismo.

Dos edificios romanos que no pueden dejar de visitarse son “El Foro Romano”, construido a finales del siglo I d.C. que se supone estaba lleno de tiendas en tres de sus lados y de edificios públicos en su lado norte y el “Odeón” para representaciones de música, canto y poesía. La diferencia entre el Odeón y el Teatro es que los primeros eran de pequeño formato y solían estar parcial o totalmente cubiertos.

Un “Estadio Romano” construido en el siglo II d. C por Marco Aurelio de 140m nos recuerda el importante pasado romano de la ciudad. Construido según el modelo de estadio de Delphi, es uno de los 12 existentes en el mundo. Y aunque la mayor parte del mismo se encuentra bajo la calle peatonal comercial de la ciudad, bajo la plaza Dzhumayata, y solo podemos ver parte de su extremo sur, a través de una exposición interactiva imaginamos la enormidad del estadio y la importancia que debió tener el mismo durante la época romana.

Basílica Paleocristiana

En Plovdiv se descubrieron accidentalmente, mientras construían un bloque de apartamentos, unas ruinas de una Basílica Paleocristiana con unos preciosos suelos de mosaicos donde destaca uno que representa a un venado que según de Ludmil Fotev, periodista de la Radio nacional de Bulgaria, puede simbolizar “el deseo de los neófitos de aceptar a Cristo a través del bautismo y su purificación” pero también se dice que, como durante el paleocristianismo a los ciervos se les atribuía la capacidad para, con su aliento, succionar las sierpes que estaban bajo tierra, símbolo de satanás, estos animales se fueron transformado en el símbolo del triunfo del bien sobre el mal”.

Museo Arqueológico

El Museo Arqueológico de Plovdiv, situado en el centro de la ciudad, está compuesto por siete salas que exponen los hallazgos de la región desde la Prehistoria hasta la Edad Media. En la primera sala, la que corresponde a la prehistoria la colección de cerámica me sorprendió por sus actuales y modernos diseños, y sus pequeñas esculturas de diosas de la fertilidad.

Otra sala para el periodos griego con sus joyas y sus preciosas vasijas de plata hasta llegar a la Edad Media donde se exponen herramientas, joyas como collares de cristal, esculturas de piedra etc. Pero como pieza interesante resalta el llamado “Tesoro tracio de Panagyurishte” (280 A.C) un servicio de mesa de oro compuesto por “ritón” o “rhyta”, recipientes para beber con cabeza femenina o con forma de cuerno, un plato central decorado con motivos florarles y una ánfora con asas de centauro decorada ricamente. Otras piezas interesantes son el casco con mascara de plata decorado con una corona de laurel que fue robado del museo y recuperado después de 20 años y un excepcional casco de guerra traciano de hierro y bronce de entre los siglos I y II D.C con una decoración intrigante en su parte trasera que representa una escena de la guerra de Troya (el asesinato del hijo de Héctor por el hijo de Aquiles) y que junto a los demás tesoros hacen de este museo uno de los más ricos de Europa... Ω