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MAYO DE 2021  /  VIAJES

REGRESO A PLOVDIV (BULGARIA) segunda parte

15-05-2021 12:54 p.m.

Por María del Mar García Aguiló / Periodista turística / Premio Marco Polo

Plovdiv también es conocida como la “Ciudad de las 7 colinas” (como  Roma), de las que solo quedan 6 puesto que una de ellas, la Markovo,  fue aplanada en la época comunista para hacer los adoquines de las calles peatonales y es en las seis aun existentes, donde se encuentra el casco antiguo de la ciudad, el “old town” donde perderse en sus calles y visitar sus casas museo es obligado para el visitante.

Cuando atraviesas lo que queda de la muralla romana a través de la puerta “Hissar Kapiya”, te sumerges de lleno en el siglo XIX, donde sus empedradas y desgastadas calles pueden dar lugar a algún susto a nuestros pies. El proceso de restauración iniciado por el ayuntamiento de Plovdiv nos permite  ver el aspecto bohemio  que tenía esta ciudad y admirar sus maravillosas casas. Porque “Las Casas de Plovdiv” responden a la importancia económica que, durante el Renacimiento, tuvo esta ciudad, lo que hizo que muchas personas adineradas, educadas y que viajaban por toda Europa  trajeran las nuevas corrientes culturales y estéticas y las plasmaran en las construcciones de sus casas que pasaron de ser de adobe, pequeñas y practicas a dinámicas, imaginativas y esplendidas convirtiéndolas en el emblema de la ciudad antigua.

Durante nuestro paseo la mirada se mueve de un lado a otro pues cada casa tiene algo especial y único: pinturas en los alfeizares de las ventanas, trampantojos de jardines, techos pintados de vivísimos colores, o fachadas con hermosos ornamentos y vibrantes colores, y algunas cuentan con extensiones adicionales como pozos de mármol e incluso baños turcos.

Bello ejemplo es la llamada “Casa Lamartine” de 1830, donde el escritor y poeta francés Alphonse de Lamartine pasó unos días cuando regresaba de su viaje por oriente y que en la actualidad pertenece a la Unión de Escritores Búlgaros.

En la “Casa Nedkovich” de 1863 tras atravesar un precioso patio repleto de árboles encontramos un interior que nos muestra la forma de vida de sus moradores, pues se conserva tal y como era cuando se vivía en ella. Admirables las pinturas murales que decoran todas las habitaciones y sobretodo los techos de la casa también bellísimamente ornamentados, donde el desgaste del azogue de los espejos dejan patente que son los originales.

En la casa de “Dimitar Gueorquiadi” se encuentra la exposición “Renacimiento Búlgaro” que comprende el periodo entre la caída de Bulgaria bajo el dominio otomano (finales s.XIV) hasta su liberación en 1878 dando especial relevancia al periodo del Renacimiento a través de  objetos personales y documentos relacionados con personalidades de la ciudad.

Si bien muchas de las casas del “old town” siguen utilizándose como viviendas otras funcionan como museos, es el caso del museo etnográfico, o como galerías de arte o tiendas de antigüedades con utensilios de la época. Interesante  visitar la bonita y antigua farmacia “HIppocrates” con sus frascos rotulados en latín y con efigies en la fachada de personajes importantes relacionados con la medicina.

Resulta imprescindible durante el paseo visitar la magnífica Iglesia cristiana de “Sveti Konstantin y Elena” que, con un  pórtico repleto de frescos y un interior de pinturas dedicados a santos o a pasajes de la biblia, asombra a quien la visita.

La impresión es la de un pequeño monasterio porque adicionados al patio se construyeron otros edificios y fue declarado monumento arquitectónico en 1995.Esta iglesia ha sufrido varias reformas y, en los años 50 mientras se realizaban excavaciones en el ábside se descubrió un osario con huesos de decenas de generaciones de habitantes eminentes de la ciudad que hoy en día se encuentran en una fosa común en el templo.

Quiere esta ciudad ser un importante destino turístico y está haciendo esfuerzos para ello como lo demuestra el intento por parte del Ayuntamiento de restaurar el barrio de Kapana, (“trampa”); y así, tras el incendio que sufrió, el Ayuntamiento ofreció a los artistas residir gratis durante un año en sus casas a cambio de realizar algún proyecto artístico.plovdiv_kapana

En la actualidad entre sus enrevesadas calles y sus casas de estilo vienes de principios del SXX, encontramos numerosas  salas de arte, cafeterías, restaurantes y talleres artesanales.

También aquí se sitúa la “Mezquita de Dzhumaya”, una de las 50 que tenía la ciudad y que fue construida en el lugar en el que estaba la Catedral de Plovidiv “Santa petka Tarnovska” tras la conquista de la ciudad por los otomanos.  Se trata de un edificio rectangular donde en sus muros con dos capas de ladrillos y una de piedras consecutivas muestra  claramente  la influencia de la arquitectura bizantina  y la técnica arquitectónica búlgara. Es el principal templo musulmán de la ciudad y uno de los más antiguos de los Balcanes.

El barrio de Kapana por la noche es un barrio lleno de gente joven que se echa a la calle a disfrutar porque Plovdiv alberga hasta 12 universidades.

A 8 km de Plovdiv el monasterio de Arapovo “Sveta Nedelya” undado en 1856 durante el dominio otomano, es un alto en el camino recomendable, un remanso de paz para el espíritu y, gracias al refrigerio ofrecido por los monjes, también para el estómago. El monasterio tiene varios edificios residenciales y agrícolas y se puede visitar la primera capilla del monasterio con  interesantes frescos y un aljibe de agua al que acuden muchas personas a beber por la creencia de sus propiedades curativas. En el Monasterio la iglesia grande guarda un icono antiguo de la Virgen María que se cree es milagroso. En el patio una torre de tres plantas se supone fue construida por «Ánguel», el valiente líder rebelde que protegía al pueblo de los otomanos. Es en esta torre donde viven los dos clérigos del monasterio. A modo de anécdota, otro valiente rebelde, el famoso gladiador Espartaco nació en esta región de Tracia.

A unos 30 km de Plovdiv, en lo alto de un risco y atravesando un estrecho e irregular sendero nos topamos con “La fortaleza de Assen” en el comienzo de la cordillera de los montes Ródope. Es un monumento del siglo IX interesante y complejo pues la Iglesia que alberga “Santa María de Petrich” está construida en dos plantas, lo que resulta sin duda curioso. En el interior de la segunda planta quedan aún restos de las pinturas murales del siglo XIV.

La Tracia Búlgara es esencialmente agrícola y entre sus productos destaca la producción de vino ya que según Investigaciones históricas y arqueológicas dicen que esta podría ser la primera zona en la que se plantaron viñedos y donde se produjo por primera vez el vino. Incluso se dice que las cantinas de vino podrían haber sido un invento de los monjes búlgaros para conservar el vino fresco en el subsuelo hasta la llegada de los otomanos en el medievo y nuevamente tras la liberación.bulgaria_wine_regions

Sea como fuere, en Plovdiv, cada año en el mes de febrero se celebra una feria dedicada a la vinicultura y a la enología (VINARIA) y en nuestro viaje a esta ciudad es muy interesante visitar algunos de las bodegas de la zona como la “Asena Wine Cateau”, que incluye un hotel y terapias corporales basados en productos derivados de la uva, la “Villa Yustina Boutique Winery”.

La producción se basa fundamentalmente en la uva “Mavrud”, autóctona de esta región, aunque también existen variedades foráneas con Cabernet Sauvignon o Chardonnay.

Mundialmente conocida es la relación de Bulgaria con las rosas. Y, si bien la mayoría de las hectáreas cultivadas se encuentran en el llamado “valle de las rosas”, en Plovdiv  tuve la ocasión de visitar el la “Refan Parfume@Cosmetique Company´s Showrrom” donde me explicaron que la extracción del aceite de rosas se realiza igual que hace más de 350 años y que para lograr 1 kilo del mismo se necesitan al menos 3.500 pétalos recogidos en la mañana cuanto aún están cubiertos de rocío. Las rosas de Bulgaria, la “rosa damascena”, están protegidas en la actualidad para evitar las falsificaciones están por la Unión Europea con la Indicación Geográfica Protegida (IGP) de las mismas.

Ha sido un rencuentro maravilloso y espero que no sea el último porque encontraré una excusa para un nuevo «regreso a Plovdiv».   Ω

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